Llevo tiempo observando a las “personas con suerte”: esas personas que todos conocemos que suelen conseguir lo que quieren, que suelen encontrar lo que buscan, que suelen dar con las personas acertadas en el momento preciso y lo más importante: ven a menudo cumplidos sus sueños. Esas personas existen de verdad y quiero compartir con vosotros lo que he venido observando: cuáles son las actitudes, las conductas y estilos de pensamiento, etc. Para mí la suerte es el resultado de cómo realizamos cada uno el viaje hacia nuestras metas y propósitos vitales, y creo que depende más de nosotros mismos que del azar. Os comparto cómo veo que hacen el viaje hacia a sus sueños estas personas tan especiales.

El destino elegido…

  • Las personas con suerte saben cuáles son sus sueños. Parece una tontería, pero lo primero para conseguir un sueño es ser consciente de ello. Por eso, estas personas tienen esa mirada especial hacia la realidad, encontrando oportunidades donde otros no las ven, porque en un rinconcito de su mente guardan sus sueños, esperando que se cumplan. Además, pueden visualizar un cierto camino hasta llegar a ellos, un camino incierto, pero un camino.
  • Practican la autoconciencia: sus emociones, sus necesidades, sus valores, sus prioridades…se conocen y reflexionan a menudo sobre hacia dónde quieren dirigirse en su vida y de qué manera. Viven sus valores personales, aquello a lo que no están dispuestos a renunciar, y actúan conforme a ellos. Están conectados con sus verdaderas prioridades, sus metas y propósitos. Aunque no siempre puedan estar centrados en sus sueños, los tienen presentes y cuando pueden, aportan un poquito para avanzar.

Los compañeros de viaje…

  • No sólo son conscientes de sus necesidades, si no que las expresan a los demás, en el momento en que ellos lo consideran oportuno, son asertivos y transparentes. Esto permite que los demás conozcan sus sueños más preciados y puedan en ocasiones ayudarles, apoyarles o facilitarles las cosas.
  • Además, dan igual prioridad a las necesidades y sueños de los demás. Se mantienen conectados con los demás, pendientes y sensibles a sus necesidades y problemas, por lo que suelen recibir el mismo trato ellos.
  • En este sentido, ayudan a los demás a conseguir sus propios sueños, primero porque les dan importancia, y segundo porque valoran la felicidad de los demás, les satisface ver a los demás cumpliéndolos.
  • Viven bajo el principio de abundancia: hay tiempo para todos, oportunidades para todos, éxito y reconocimiento para todos…. No sufren por la envidia y los celos, dejan a cada uno disfrutar de lo suyo y se alegran profundamente de que los demás sean felices y cumplan sus propios sueños.
  • Comparten sus éxitos con los demás, así como los pequeños avances, o éxitos parciales, con lo cual mantienen la llama viva del camino a recorrer.
  • Identifican rápidamente a las personas que con las que comparten ilusiones, gustos y sueños y muestran interés sincero por ellas. Esto hace que generen relaciones que le ayudan en avanzar hacia sus sueños, sinergia entre personas que pueden ayudarse mutuamente o viajar juntas.
  • Identifican rápidamente personas con valores y objetivos contrapuestos a los suyos, no fomentando relaciones que les desgastan y despistan de sus propósitos y objetivos. Aquellos que, al descubrir sus sueños, con mala intención podrían impedirles el avance, quedan neutralizadas. Además, encuentran barreras en el resto que apoyan a las personas con suerte. Es como un equipo protector.

El equipaje…

  • Eligen para su viaje la mejor de las actitudes, algo que está bajo nuestra responsabilidad, como decía Viktor Frankl. Una mezcla de ilusión, curiosidad y apertura a lo que tiene que venir. Con un punto de valentía, valdría decir.
  • Están enfocados en lo que realmente está bajo de su influencia, no pierden demasiado tiempo en pensar en cómo deberían ser las cosas o en preocupaciones excesivas. Por lo tanto, son altamente proactivos: centran sus esfuerzos en las metas que están bajo su influencia en un momento dado, siendo más eficientes. En vez de pensar en los “contras” y en los “Y si pasa lo peor…”, pensamientos altamente negativos, utilizan siempre la fórmula “ojalá ocurra lo que deseo…”. Estados emocionales como la esperanza y la paciencia son habituales en ellos.
  • Cuando toman decisiones, o establecen prioridades (en su tiempo, su dinero, su atención o esfuerzo) tienen en cuenta sus sueños, con lo cual es más probable que estas decisiones y prioridades les vayan acercando a ellos.
  • Mantienen un nivel de exigencia moderado, procuran hacer pequeñas aportaciones, de manera constante, en vez de grandes esfuerzos que les agoten, frustren y les paralicen. Son realistas en cuanto a sus recursos, las posibilidades y las consecuencias de sus actos.

El camino…

  • Entienden que el camino a sus sueños es un proceso con altibajos, con recaídas y tiempo perdido, incluso con retrocesos, pero mantienen la vista puesta al frente hacia sus sueños. Son flexibles: el camino a recorrer no está escrito de antemano, “se hace camino al andar”, como decía Antonio Machado en su poema de Proverbios y cantares (XXIX).
  • Aprenden de los fracasos, entienden que no pueden ganar siempre, y que el camino incluye los errores y paradas. Cuando las cosas salen mal, suelen tener en cuenta todos los factores que han llevado a ello, tanto internos (esfuerzo, habilidad, etc.…), como externos (el azar, el contexto, las demás personas…). Pero cuando las cosas salen bien, no se privan de reconocer los factores internos que los han llevado al éxito, lo cual protege su autoestima.
  • Cuando llegan a ver cumplido su sueño, se recrean en disfrutarlo sin cortapisas, comparten con los demás su alegría y se permiten el tiempo suficiente para disfrutarlo de veras. Aunque sean soñadoras, viven en el presente, no para el presente.
  • Por el contrario, saben abandonar un proyecto o un sueño cuando sus esfuerzos no dan resultado. No temen decir adiós a lo que ya no sirve, está desgastado o ha perdido el sentido para ellos: dejan volar lo que no ha funcionado, limpian su hogar interior rápidamente por lo que dejan espacio para nuevas experiencias, relaciones, oportunidades y por supuesto, nuevos sueños.

¿Crees que puedes mejorar en alguna de estas cosas? Si es así, ¡estás de suerte!

Un abrazo,

Irene de Miranda Reynés
Psicóloga Sanitaria y formadora
IDEM Psicología