Parece que vivimos inmersos en un mundo de emociones: algunas las mostramos y las identificamos en quienes nos rodean, mientras que otras quedan ocultas para nosotros. Estas emociones influyen en nuestro comportamiento y estado de ánimo, por eso es tan importante identificarlas y saberlas manejar.

Qué son las emociones

Las emociones son respuestas fisiológicas involuntarias e inmediatas, de inicio súbito, y normalmente intenso, que surgen ante estímulos concretos que son evaluados por nosotros como potencialmente capaces de romper nuestro equilibro (Palmero, F., 2011). Estos estímulos pueden ser externos (algo que vemos, oímos, etc…) o internos (un recuerdo, una sensación corporal o un pensamiento…etc). Podemos clasificarlas de la siguiente forma:

– Emociones básicas: son aquellas que tienen un patrón de expresión no verbal o gestual característico, que surgen ante estímulos concretos, tienen una función específica y aparecen ya en los primeros momentos de la vida (Ekman y Davidson, 1994): alegría, miedo, tristeza, ira, asco y sorpresa. De las emociones básicas se dice que son universales (comunes a todas las culturas), innatas o, al menos, nacemos con la capacidad de aprendizaje facilitada de forma biológica: esa capacidad con la que nacen los niños para expresar y reconocer las expresiones faciales. No son exclusivas del hombre, como ya indicó Charles Darwin.

– Emociones Sociales o secundarias: se enmarcan en un conjunto de valores según el grupo de referencia en el que nos educamos, por lo que no son comunes a todas las culturas, grupos… Surgen alrededor de los 2 años y medio o 3 años y se desarrollan especialmente durante la infancia y la adolescencia, una vez aparece la identidad personal y se produce la asimilación de normas y valores sociales: lo que está bien y lo que está mal a nivel de sociedad, incluso a nivel de comunidad y de familia. Son por ejemplo la culpa, vergüenza, celos, envidia, orgullo…

Bisquerra (2000), destaca otros dos tipos de emociones:

– Emociones ambiguas: sorpresa, esperanza, compasión…

– Emociones estéticas: son las que surgen al responder emocionalmente ante muestras artísticas, como la música, la pintura o la literatura.

Cómo las experimentamos

Las emociones tienen 4 componentes, que si nos auto-observamos, podremos identificar:

– Componente fisiológico y fundamental: las emociones las experimentamos corporalmente, es decir, las emociones las sentimos. Por ejemplo, la tristeza la notamos en la garganta y en el corazón, fundamentalmente. Además, van acompañadas de una activación muscular característica; por ejemplo, si con la tristeza nos sentimos aletargados, con poca energía, en cambio la ira nos hace activarnos, sentir tensión en el cuello, mandíbula, brazos, manos, etc…

– Componente cognitivo o de pensamiento: ante una situación dada o estímulo concreto, hay una valoración por nuestra parte, más o menos consciente o automática, que determina la emoción que sentimos. Supone una valoración de hasta qué punto algo rompe nuestro equilibrio, supone una amenaza o se interpone en nuestras metas o necesidades.

– Componente subjetivo: podemos tomar conciencia de esa emoción, por lo que puede haber un proceso subjetivo asociado, lo que llamamos “sentimiento”. El sentimiento emocional es muy breve, pero si se mantiene en el tiempo, dar lugar a una experiencia subjetiva que llamamos estado afectivo o humor. Éste estado predispone a cómo interpretamos y reaccionamos ante próximas situaciones o estímulos. Así, si un día nos levantamos con estado afectivo tendente a la ansiedad, es más probable que determinadas situaciones o estímulos que se nos presenten en el día, los valoremos como amenazantes, y nos puedan provocar emociones relacionadas con el miedo, o la inseguridad, alimentando a su vez el estado afectivo ansioso.

– Componente conductual: expresamos nuestras emociones, normalmente mediante la comunicación no verbal (gestos, tono de voz, postura corporal….); también actuamos en consonancia con dicha emoción (p. ej., reír, llorar, gritar…) y las expresamos verbalmente.

Por lo tanto, podemos entender la emoción como un proceso: percibimos una alteración interna o en el ambiente, que es evaluada por nosotros generando una activación fisiológica y una respuesta o conducta. Podemos ser conscientes de este proceso o no, pero en todo caso, condiciona nuestro comportamiento. Parece, por tanto, que las emociones median entre la realidad y nosotros, de forma que respondemos más a nuestras emociones, que a la realidad externa. Cómo hemos desarrollado nuestras reacciones emocionales ante las diferentes situaciones es objeto de estudio por parte de la Psicología. En ocasiones estas reacciones emocionales pueden ser fuente de malestar o inadaptación personal, por lo que es muy frecuente trabajarlas en psicoterapia.

Recursos recomendados:

Para mejorar nuestro conocimiento sobre las emociones, recomendamos:

– Emocionario: https://www.palabrasaladas.com/emocionario.html
– Llenas, A. (2012). “El monstruo de Colores”. FLAMBOYANT

Referencias:

– Palmero, F., Guerrero, C., Gómez, C., Carpi, A., Goyareb, R., ( 2011 ), “Manual de teorías emocionales y motivacionales”. Castellón: Universitat Jaume I.
– Bisquerra R, (2000), “Educación emocional y bienestar”. Bilbao: Desclée de Brouwer

Irene de Miranda Reynés
Directora IDEM Psicología y Terapia