Recientemente escribí en el blog (https://idempsicologia.es/desarrollar-la-inteligencia-emocional-en-nuestras-os-hijas-os/) sobre la importancia de desarrollar la inteligencia emocional de nuestras/os hijos. Hoy os propongo una serie de actividades y juegos fáciles que podemos hacer a diario en familia con ellos para trabajar las competencias emocionales desde muy pequeños: escucha, leer las emociones propias y de los demás empatía, autoexpresión emocional, capacidad de generar emociones agradables, etc.

– Por la noche, antes de dormir, cuando ya están tranquilos y preparados para acostar podemos jugar a contar nuestras emociones del día: primero contamos nosotros alguna situación del día de hoy que nos haya hecho sentir muy alegre/triste/enfadado/avergonzado… y a continuación les pedimos que nos lo cuenten ellos: escucharemos con atención, mostrando nuestra empatía, sin juzgar su estado emocional y sin darles ninguna indicación sobre qué debían haber hecho, sentido, etc. Sólo diremos “ya veo, te sentiste muy triste porque…” Como si fuéramos un espejo. Este pequeño gesto les ayuda a identificar sus emociones.

– Identificar emociones en los demás: cogemos cualquier cuento con dibujos de muchos personajes y a la vez que lo leemos, jugamos a identificar las emociones que demuestran las imágenes: “cómo se siente el conejito ahora que…”, “¿crees que los demás se han dado cuenta de cómo se siente el conejito?”… y charlar sobre la expresión de las emociones, poniéndoles nombre y analizando los detalles de su expresión. También podemos comentar si la expresión de las emociones es adecuada a la situación, qué efectos tiene en los demás personajes… Es como si diéramos una nueva lectura al cuento.

– Los pensamientos tesoro: guardar un ratito del día, de vez en cuando si no podemos todos los días, aunque sean 15 minutos para hablar de las cosas más bonitas que nos han pasado en el día. Conviene que empezamos nosotros, contando aquello que en el día de hoy nos ha hecho felices. No hace falta que sean grandes logros ni acontecimientos: nos valen pequeños momentos del día que nos hayan generado satisfacción o alegría. Después les preguntamos los suyos, con paciencia porque es posible que les cueste un poco al principio, pero poco a poco aprenden y nos sorprenderá cómo adquieren fluidez para expresar sus momentos.  Es una manera de enfocarles en positivo y ayudarles a sacar un balance positivo, entre las cosas buenas y malas del día, sin descartar éstas, pero dando valor a lo que nos hace sentir bien.

– Emociones de ida y vuelta: cuando hay un problema entre los amigos, a menudo nos podemos del lado de nuestro hijo y desatendemos las emociones de los demás niños, como si no importaran. Lo cierto es que nuestro hijo será más capaz de resolver sus propios conflictos si le enseñamos a leer a través de la empatía las emociones de los demás y entender su comportamiento. Por ejemplo, le podemos decir: “¿qué le pasaba a xx, estaba enfadado o triste? ¿Por qué? ¿Cómo lo sabes? … a lo mejor fue por eso por lo que hizo… ¿tú qué crees?…

– Los momentos mágicos: para esta actividad tenemos los adultos que aprender algo también: a situarnos en el presente, “aquí y ahora” y darnos cuenta de los buenos momentos en el día a día. Cuando captemos uno de estos momentos y esté nuestra hija/o delante, lo comentaremos en alto, diciendo lo bien que nos sentimos en este momento y por qué. Por ejemplo, podemos decir de repente: “qué a gusto me encuentro aquí viendo como jugáis en la plaza, me encanta después de un día duro de trabajo, sentarme aquí a veros correr y disfrutar”. Es una forma de llamarles la atención sobre los pequeños momentos de bienestar, ayudarles a enfocarse en el aquí y ahora y disfrutar de los momentos buenos con conciencia. Gracias a nuestro ejemplo, ellos aprenderán a hacer lo mismo. Pero ojo, sus momentos no serán probablemente los nuestros: no debemos forzar y es mejor que no le preguntemos: algún día ella/él compartirá con nosotros sus comentos mágicos, cuando aprenda a ser consciente de ellos y a expresarlos.

Espero que os gusten los juegos propuestos y los disfrutéis en familia.

Irene de Miranda Reynés
Psicóloga Sanitaria y formadora
Directora de IDEM Psicología y Terapia