Muchas veces nos vemos envueltos en un esfuerzo tremendo por dar a nuestras hijas e hijos todo aquello que pueden necesitar. Procuramos adelantarnos a sus necesidades y responder rápidamente a cualquier situación en la que necesiten nuestra ayuda, consejo, apoyo emocional, material o instrumental.
Pero, en realidad, ¿qué es lo más importante que necesitan nuestras hijas e hijos? Aquí va mi reflexión desde la psicología infantil y adolescente y mi experiencia en la consulta con muchas familias:
- Amor, cariño, cercanía y apoyo emocional.
- Rutinas, límites, normas claras, sin necesidad de autoritarismo ni castigos.
- Valores personales consistentes, que viven en su hogar, en sus relaciones personales más íntimas: integridad, honestidad, motivación propia, salud, respeto… los que cada familia escoja.
- Buenos ejemplos en conducta y en hábitos sanos.
- Relacionarse socialmente con adultos y personas de su edad.
- Protección, cubrir sus necesidades básicas y vitales, seguridad pero sin llegar a ser agobiantes.
- Estima, sentirse valorados por su madre, padre, hermanos y demás familiares cercanos. Por sus profesores, compañeros de colegio y juegos. Sentir respeto, que se le considere capaz y valioso.
- Autonomía, espacio para sus decisiones y sus opiniones de manera creciente con la edad.
- Aprender, descubrir, explorar y experimentar.
- Experiencia y tiempo para su desarrollo, paciencia y confianza en que podrá madurar a su ritmo y convertirse en un adulto independiente y responsable.
Estas necesidades, siguen siendo muy reales cuando nuestros niños y niñas llegan a la adolescencia, no se nos olvide que siguen necesitando lo mismo de papá y/o mamá, pero con un poquito más de espacio personal y mucha paciencia.
Espero que os enfoque para orientar vuestros esfuerzos.
Un abrazo,
Irene de Miranda Reynés
Psicóloga Sanitaria y formadora
IDEM Psicología


